
El Metro de Quito volvió a ser foco de atención tras una paralización de casi siete horas ocurrida el 20 de abril de 2026. Inicialmente se habló de un posible sabotaje, pero luego la gerencia aclaró que la causa fue una falla en telecomunicaciones. El incidente dejó a miles de usuarios afectados y evidenció la fragilidad operativa del sistema.
Durante el debate en el Concejo Metropolitano, se explicó que un switch interrumpió la comunicación entre Quitumbe y el Puesto de Control Central. Además, informes técnicos alertaron sobre desgaste en rieles y ruedas, así como la necesidad de mantenimiento constante. El caso reabrió la discusión sobre fiscalización, gestión y uso político de una infraestructura clave para Quito.