
Estados Unidos redujo el nivel de riesgo de la marihuana medicinal al pasarla de la categoría I a la III, una reclasificación que implica menos regulaciones y busca facilitar su uso terapéutico. La decisión del Gobierno federal pretende impulsar investigaciones más rigurosas sobre seguridad y eficacia, además de ampliar el acceso de pacientes a tratamientos médicos supervisados.
El fiscal general interino Todd Blanche anunció que el Departamento de Justicia cumplió la promesa de mejorar la atención médica hecha por Donald Trump. La medida también contempla una audiencia acelerada para una reclasificación total y un compromiso de unos 50 millones de dólares para apoyar programas estatales sobre psicodélicos y salud mental.