
La nueva película de Netflix protagonizada por Diego Luna revive el contexto del Mundial de México 86 y mezcla ficción con hechos históricos. El relato recupera la tragedia del terremoto de 1985 en Ciudad de México, el sentimiento de abandono social y las tensiones que marcaron una época de crisis institucional y descontento ciudadano.
La cinta también expone los manejos opacos detrás de la elección de la sede y las decisiones de los dirigentes frente a la FIFA. Con tono de sátira política, muestra cómo el poder, la improvisación y la falta de ética afectaron al fútbol mexicano, dejando consecuencias que incluso alcanzaron al equipo nacional años después.