
Las elecciones presidenciales en Colombia dejaron una lección sobre los límites de las encuestas. Durante semanas, los sondeos daban como favorito a Iván Cepeda, pero en las urnas Abelardo de la Espriella obtuvo el primer lugar con 43,63% de los votos. El resultado evidenció que las mediciones captan tendencias, aunque no siempre anticipan decisiones electorales.
El desenlace reabrió el debate sobre el papel de los estudios de opinión en democracias cada vez más volátiles. Aunque Cepeda y De la Espriella disputarán la segunda vuelta, el dato central es que las encuestas no previeron el apoyo real al candidato vencedor. La elección mostró que el voto final aún puede sorprender a analistas y partidos.