
Los iraníes recibieron con alivio el anuncio del acuerdo entre Irán y Estados Unidos, visto como una vía para poner fin a la guerra y abrir espacio a la diplomacia. En Teherán, muchos ciudadanos expresaron esperanza de retomar su vida cotidiana tras semanas de bombardeos y un alto el fuego frágil, aunque persiste la desconfianza.
Además del impacto político, la población espera mejoras urgentes en la economía, golpeada por una inflación muy alta y por la escasez de bienes básicos. El posible levantamiento de sanciones y la liberación de fondos congelados generarían oxígeno financiero, aunque el acuerdo aún es preliminar y depende de futuras negociaciones en Suiza.