
Donald Trump protagonizó el momento más comentado del cierre del G7 en Francia al autoproclamarse el jefe al llegar tarde a una sesión clave. El comentario, dicho con tono de broma, generó risas incómodas y reforzó su imagen de liderazgo dominante frente a los demás mandatarios presentes en la mesa de trabajo.
Más allá de la anécdota viral, la cumbre estuvo marcada por decisiones de fuerte impacto político y comercial. Los líderes respaldaron el acuerdo preliminar con Irán, debatieron una postura más firme sobre Ucrania y mantuvieron la tensión por la amenaza de aranceles estadounidenses al vino francés si la Unión Europea impone impuestos digitales.