
Auroville, ciudad comunitaria del sur de India creada para reunir personas de distintos países y credos, enfrenta una intervención creciente del gobierno de Narendra Modi. Desde 2021, la nueva administración local asumió el control de obras y decisiones internas, mientras residentes denuncian pérdida de autogestión, tala de árboles y cambios urbanísticos impuestos sin consenso.
La comunidad, formada en gran parte por extranjeros, vive con temor a expulsiones y retrasos en la renovación de visas. Varios residentes quedaron fuera del país o recibieron negativas de permanencia. También hubo denuncias por cierres de medios internos, transacciones opacas de tierras y restricciones económicas que muchos consideran una forma de presión política.