
La eliminación de Ecuador en el Mundial 2026 reactivó críticas al VAR, la FIFA y la FEF. Las decisiones arbitrales polémicas, como goles anulados y revisiones discutidas, alimentaron dudas sobre la transparencia del sistema. También creció el malestar por la ausencia de respuestas firmes ante el hostigamiento a hinchas y periodistas ecuatorianos en México durante la competencia.
El debate también apunta a la conducción interna de la selección. Sebastián Beccacece y la FEF fueron cuestionados por desaprovechar una generación de alto nivel, tomar decisiones técnicas discutidas y priorizar otros intereses. Analistas sostienen que el proceso se manejó como negocio y no como proyecto deportivo, mientras se exige mayor responsabilidad a FIFA y federaciones.