
Cuatro contratos de generación eléctrica replicaron la misma fórmula de pago y permitieron desembolsar 135,9 millones de dólares sin garantías. Progen recibió recursos para Salitral, Quevedo y Catamayo, mientras ATM obtuvo fondos para Esmeraldas. Los acuerdos eliminaron el anticipo y fijaron pagos altos contra inspecciones en talleres, antes de que los equipos llegaran o funcionaran en Ecuador.
La estructura contractual coincidió entre Termopichincha, EERSSA y Electroguayas, lo que debilita la idea de decisiones aisladas. Los documentos apuntan a una coordinación que habría pasado por el Ministerio de Energía. Progen entregó equipos viejos e inservibles y ATM instaló generadores incompatibles con la red nacional, agravando las pérdidas de la emergencia eléctrica de 2024.