
Las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional han intensificado el uso de drones para rastrear movimientos de cabecillas de Los Lobos y Los Choneros. Los operativos que terminaron con las capturas de alias Sampayo, en Machala, y alias Churrón, en Guayaquil, contaron con vigilancia aérea en tiempo real para coordinar acciones terrestres con mayor precisión y alcance operativo.
La expansión de estas herramientas también abrió un nuevo riesgo: las mafias las usan para vigilar patrullajes, seguir rutas ilícitas y, en casos extremos, transportar explosivos. Estados Unidos destinó 6 millones de dólares para dotar de drones a la Armada, mientras expertos piden controles claros porque la rapidez tecnológica avanza más que la regulación y puede afectar derechos como la privacidad.