
Jairo García es el único de los tres jueces allanados en el caso Fachada que no fue destituido por el Consejo de la Judicatura. La institución levantó su suspensión y le mantuvo el cargo, mientras el juez también recibió refuerzo de seguridad y teletrabajo total. Su nombre volvió a tomar peso institucional en medio de investigaciones de alto perfil.
En el caso Goleada, García ordenó prisión preventiva contra Aquiles Álvarez y sus hermanos, pero un tribunal de alzada revocó esa medida al considerar que no había indicios suficientes para sostener delincuencia organizada. Luego, Fiscalía reformuló cargos hacia presunto lavado de activos. García también arrastra antecedentes por nulidades y una declaratoria de manifiesta negligencia en Orellana.