
La participación electoral aparece como una oportunidad para elegir con libertad y dejar atrás la confrontación política en Ecuador. El llamado pone el foco en candidatos sin máscara, con autenticidad y respeto, en un escenario donde persisten discursos repetidos y una dinámica de desgaste entre actores políticos durante la antesala de las seccionales 2026.
El texto insiste en que pensar distinto no convierte a nadie en enemigo y que la civilidad debe reemplazar la confrontación. También cuestiona la manipulación política y la normalización de conductas asociadas con delitos tipificados y argumentados por Fiscalía, al tiempo que plantea que la diferencia de ideas debe ser aceptada sin romper vínculos sociales ni familiares.