
El Consejo de Seguridad de la ONU realizó una segunda votación indicativa para medir apoyo entre ocho aspirantes a suceder a António Guterres, cuyo mandato termina el 31 de diciembre. La mayoría de las candidaturas proviene de América Latina, que busca retener el cargo por alternancia geográfica y empuja con fuerza opciones femeninas en una carrera aún abierta.
En la primera ronda de julio, la costarricense Rebeca Grynspan obtuvo la mayor cantidad de apoyos, por delante de la chilena Michelle Bachelet y del argentino Rafael Grossi. Para ganar, el eventual elegido necesita al menos nueve votos y evitar el veto de Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Reino Unido, un filtro que mantiene el proceso sin consenso.