
Guayaquil volverá a las urnas con una agenda marcada por problemas acumulados que el próximo alcalde no podrá postergar. La seguridad en el espacio público, el tráfico, la recuperación del centro y la falta de áreas verdes aparecen entre las prioridades más urgentes, en una ciudad que sigue creciendo hacia Daule, Samborondón y Durán sin una planificación metropolitana clara.
El drenaje y los servicios básicos concentran otra presión inmediata por el riesgo de nuevas inundaciones, sobre todo ante la alerta por el fenómeno de El Niño. Calles anegadas, alcantarillas saturadas, desbordes de aguas servidas y cortes de agua exigen renovación de redes, más capacidad de colectores y una coordinación efectiva entre Municipio, Prefectura y entidades nacionales.