
Quito enfrenta varios incendios forestales en plena temporada seca, con humo visible desde distintos puntos de la ciudad y zonas afectadas como Pomasqui, La Merced, Villaflora, La Bota, La Vicentina, Mercado Mayorista y Chiriboga. El cerro Casitagua concentra uno de los focos más graves: alrededor de 300 hectáreas de vegetación habrían sido consumidas por las llamas.
El avance del fuego se agrava por los vientos, la vegetación seca y el difícil acceso a las zonas afectadas, mientras persiste la alerta por posibles quemas agrícolas, basura combustible y presuntos actos intencionales. Aunque no se reportan víctimas mortales, el humo, la pérdida de flora y fauna y el riesgo para viviendas presionan a autoridades y ciudadanía a reforzar prevención y vigilancia.