
Manchester United cerró el último ejercicio con pérdidas de 43 millones de libras, pese a registrar ingresos récord de 677,6 millones. La deuda del club aumentó por séptimo año consecutivo, mientras los recortes impulsados por Jim Ratcliffe no alcanzaron a compensar el costo del despido del entrenador Ruben Amorim, cesado en enero por los malos resultados.
Las cuentas incluyen gastos excepcionales por 8,2 millones de libras, en su mayoría ligados a la salida de Amorim. Además, el club destinó 63,5 millones a terrenos junto a Old Trafford para un nuevo estadio de 100.000 plazas. En lo deportivo, el inicio de temporada también preocupa: suma cinco puntos en cinco jornadas y ya quedó fuera de la Copa de la Liga.