
Quito sufrió cortes imprevistos el 14 de septiembre de 2026 tras la reducción de generación de Coca Codo Sinclair por un aumento extraordinario de sedimentos. CENACE ordenó un deslastre temporal y la central, de 1.500 MW de capacidad instalada, bajó su aporte. Luego, desde el 22 de septiembre, unas 150 empresas e industrias de alto consumo empezaron a recibir desconexiones de un día por semana para preservar el embalse de Mazar durante el estiaje.
El Gobierno pidió además a los hogares reducir cerca del 10 % de su consumo eléctrico y admitió nuevas restricciones para evitar una caída mayor del sistema. La advertencia revive las dudas sobre la ley aprobada en enero de 2024 como solución a los apagones, mientras el caso PROGEN sigue bajo investigación fiscal por contratos de emergencia por USD 149,1 millones y anticipos que superarían los USD 104 millones.