
Estados Unidos y otros 40 países presionaron a China para que avise con al menos 24 horas de anticipación cualquier futura prueba de misiles balísticos de largo alcance. La declaración conjunta, firmada por gobiernos europeos y del Indo-Pacífico, busca reducir el riesgo de accidentes, errores de cálculo o una escalada militar en zonas sensibles del Pacífico.
La exigencia surge tras un lanzamiento chino desde un submarino en julio, que atravesó una amplia franja del océano y generó preocupación regional por su posible cercanía a áreas económicas exclusivas de Nauru y Tuvalu. Pekín dijo que notificó a algunos países, pero Nueva Zelanda afirmó que solo recibió aviso horas antes del ensayo.