
El Centro Histórico y los mercados de Quito son testigos de una rica tradición que perdura a través del tiempo. A medida que los habitantes caminan por sus calles y rincones, se encuentran con diversos oficios que sostienen la vida diaria y la economía de muchas familias. Desde carpinteros hasta hierbateras, cada uno de estos profesionales transmite conocimientos heredados que reflejan la historia y la cultura de la ciudad.
Oficios como la ebanistería, la sombrerería y la elaboración del helado de paila son solo algunos ejemplos de la diversidad cultural de Quito. Al mismo tiempo, el ponche quiteño y la espumilla ofrecen una conexión con la memoria gustativa de sus habitantes. Estos trabajos no son meras actividades comerciales; son expresiones de identidad que fortalecen los lazos comunitarios y mantienen viva la historia local.
La ciudad busca proteger y promover estas tradiciones a través de programas culturales y ferias que fomentan el consumo local. Visitar los mercados y el Centro Histórico no solo apoya a estos oficios, sino que también se convierte en un acto de reconocimiento hacia quienes contribuyen a la riqueza cultural de Quito. La labor diaria de estos artisans sostiene una memoria colectiva y una forma de vida que caracterizan a la capital ecuatoriana.