
En Quito, los residuos orgánicos están siendo aprovechados para generar abono y mejorar los suelos de las parroquias rurales. Este programa responde a un esfuerzo conjunto de diversas empresas municipales que buscan transformar el desperdicio en oportunidades de sostenibilidad tanto en áreas urbanas como rurales. El objetivo es reducir la cantidad de desechos que se envían a los rellenos sanitarios y promover un manejo más responsable de los recursos.
Recientemente, se llevó a cabo una capacitación en el Mercado Mayorista, donde 636 comerciantes aprendieron a separar y manejar correctamente los residuos orgánicos. Esta práctica ha permitido que toneladas de desechos se conviertan en compost, lo cual es esencial para cuidar la salud ambiental de Quito. La planta de compostaje de El Troje, en el sur de la ciudad, ya ha gestionado más de 192 toneladas de residuos orgánicos desde diciembre de 2025 como resultado de estas capacitaciones.
Además, la Empresa Metropolitana de Rastro Quito ha contribuido al desarrollo rural entregando 185 toneladas de abono natural a comunidades dedicadas a la agricultura. Más de 2.000 familias se han beneficiado directamente, mejorando la fertilidad del suelo y apoyando la producción local en varios barrios del sur de Quito. Estas iniciativas resaltan la importancia de una gestión adecuada de residuos, que no solo beneficia el medio ambiente, sino que también potencia la economía local y el desarrollo sostenible en la ciudad.