
Donald Trump ha declarado que el próximo líder supremo de Irán necesitaría la aprobación de Estados Unidos para consolidarse en el poder. Esta afirmación surge en un contexto tenso debido a la crisis en Oriente Medio y la ofensiva militar de EE.UU. contra Irán, que según Trump, se dirige a frenar la expansión de influencia del país persa en la región.
Teherán respondió de manera contundente a las declaraciones de Trump. El ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Aragchi, enfatizó que la elección del nuevo líder supremo es exclusivamente un asunto interno de Irán y que rechazan cualquier tipo de injerencia extranjera. Aún no se ha decidido quién reemplazará a Alí Jamenei, fallecido recientemente, mientras se discuten posibles candidatos.