
Quito cerró el toque de queda con un balance de 741 detenidos, decomisos de armas y recuperación de vehículos robados. La medida, aplicada durante 15 noches desde el 3 de mayo, buscó frenar la violencia y el delito en la capital. Las autoridades destacaron una reducción del 26% en los índices de criminalidad.
La Policía informó que 95 detenidos enfrentaron cargos por delitos graves, entre ellos tráfico de drogas, secuestro extorsivo y delincuencia organizada. También se vincularon operativos con presuntos integrantes de Los Lobos, mientras continuarán los controles vehiculares y patrullajes en barrios prioritarios para sostener la seguridad y prevenir nuevos hechos delictivos.