
Las fuerzas armadas de Estados Unidos atacaron una instalación militar y una estación de control en Bandar Abbas, Irán, después de derribar cuatro drones que amenazaban a tropas estadounidenses y al tráfico mercante en el estrecho de Ormuz. Washington describió la operación como defensiva, al considerar que la base estaba preparada para lanzar un quinto dron.
La escalada ocurre en medio de tensiones diplomáticas y negociaciones inciertas sobre un posible acuerdo con Irán. Donald Trump negó aceptar un pacto que otorgue a Teherán control sobre el estrecho, mientras el conflicto regional se amplía con medidas militares en Líbano e Israel. La zona sigue siendo estratégica por el tránsito energético mundial.