
La llegada de los jugadores de Barcelona al estadio Capwell estuvo marcada por disturbios. A poco antes del Clásico del Astillero, hinchas de Emelec agredieron al bus del rival, rompiendo los vidrios. Este incidente se volvió viral en redes sociales, elevando la tensión entre ambas aficiones. A pesar de la amenaza, el partido sigue programado para la tarde del 12 de julio de 2026.
La intervención policial fue necesaria para controlar la situación, utilizando gas pimienta para dispersar a los violentos. Este altercado no solo afectó la llegada de los jugadores, sino que también impactó a los propios deportistas debido al uso del gas. Asimismo, aficionados de Barcelona habían vandalizado murales de Emelec, intensificando el clima de animosidad entre ambos equipos.