
Donald Trump cambió su tono hacia España durante el vuelo de regreso a Washington. Tras llamarla antes aliado horrible y caso perdido, aseguró que el país se redimió por completo al aceptar una importante solicitud de pago a la OTAN. No precisó cifras, pero afirmó que sin ese gesto ni siquiera habrían hablado, marcando un giro inesperado.
El choque surgió por la exigencia de elevar el gasto en defensa al 5% del PIB, objetivo que España considera excesivo. Pedro Sánchez defendió que el país cumple con el 2% previsto para 2026 y mantiene su compromiso con la alianza. También destacó una conversación cordial con Trump y recordó la cooperación militar en Finlandia.