
Quito, Guayaquil y Cuenca perfilan sus elecciones seccionales de 2026 con una demanda común: autoridades capaces de convertir problemas cotidianos en gestión efectiva. Seguridad, movilidad, transparencia y capacidad de ejecución aparecen como exigencias centrales para alcaldes y prefectos que deberán responder a realidades territoriales distintas y, al mismo tiempo, coordinarse con el Gobierno central para sacar adelante sus planes.
En Quito y Pichincha se pide liderazgo, honestidad y proyecto claro; en Cuenca y Azuay, planificación urbana, defensa ambiental y conectividad; y en Guayaquil y Guayas, obras inconclusas, seguridad y transporte. Las candidaturas se definirán tras la inscripción de agosto de 2026, mientras 13,8 millones de electores están habilitados para votar el 29 de noviembre.