
Las declaraciones de la prefecta de Esmeraldas, Roberta Zambrano, provocaron polémica tras decir que aconseja a sus hijos copiar si no les da la cabeza. La frase, resumida por ella misma como Copiona, pero prefecta soy, generó cuestionamientos por el mensaje que emite una autoridad pública frente a jóvenes y estudiantes.
La reacción se centró en que no se trata de un comentario privado, sino de palabras de una funcionaria con impacto institucional. El caso abrió críticas sobre el valor del esfuerzo, la honestidad y el ejemplo que reciben los jóvenes, en medio del debate por el peso de la educación y la formación ética.