
El 2 de marzo de 2026, representantes de gremios empresariales de Ecuador y Colombia denunciaron el impacto negativo de un incremento en los aranceles al comercio entre ambos países. Durante una rueda de prensa, expusieron que el aumento de las tarifas arancelarias entre 30% y 50% ya está afectando seriamente el comercio, el empleo y la estabilidad económica en la región.
Los voceros de las organizaciones señalaron que la medida ha reducido significativamente las importaciones desde Colombia, con caídas del 73% en valores y 69% en operaciones. Esta situación, según los líderes empresariales, amenaza miles de puestos de trabajo en Ecuador, y puede llevar a pérdidas millonarias para las exportaciones ecuatorianas, poniendo en riesgo cadenas productivas esenciales.