
Los ataques aéreos israelíes sobre distintas zonas del Líbano dejaron 47 muertos y 97 heridos, según el Ministerio de Salud Pública libanés. Las operaciones se concentraron en el sur y en el valle de la Bekaa. La ofensiva ocurrió pese a los esfuerzos internacionales por consolidar un alto el fuego y reducir la violencia en la región.
Mientras medios israelíes informaban de un nuevo acuerdo de cese de hostilidades con Hizbulá, el grupo chií no había reaccionado oficialmente. Benjamin Netanyahu afirmó que Israel seguirá manteniendo presencia en el sur libanés, y el presidente Joseph Aoun calificó los bombardeos como una peligrosa escalada que obstaculiza cualquier avance hacia la paz.