
Bolivia enfrenta la tarea de reactivar su economía tras 50 días de bloqueos y protestas que paralizaron carreteras, afectaron el abastecimiento de alimentos, combustibles y oxígeno medicinal, y redujeron la movilidad en gran parte del país. El conflicto dejó al menos 16 muertos y pérdidas superiores a 3.000 millones de dólares, mientras el Gobierno mantuvo el estado de excepción.
Rodrigo Paz sostiene que el bloqueo fue derrotado y que el país debe ordenarse para evitar nuevos episodios de violencia. Analistas piden señales de recuperación macroeconómica, lucha contra la corrupción y mayor equidad rural para recomponer el vínculo con sectores sociales. Persisten reclamos por marginación, temor a privatizaciones y la influencia de grupos afines a Evo Morales.