
A ocho semanas de las elecciones presidenciales en Brasil, la campaña quedó atravesada por las descalificaciones de Javier Milei contra Luiz Inácio Lula da Silva. El gobierno brasileño denunció intentos de injerencia en el proceso y la polémica amplificó un debate regional sobre la intervención de mandatarios extranjeros en campañas ajenas. El caso también reavivó tensiones diplomáticas en América Latina.
Especialistas citados advierten que la disputa no es aislada y responde a una pugna por la hegemonía política en la región. Señalan que Estados Unidos busca recuperar influencia mediante gobiernos afines y que Brasil, por su peso en el G20 y Sudamérica, puede alterar el equilibrio ideológico regional si cambia de signo político en las urnas.