
En Quito, varios operativos han puesto al descubierto la cruda realidad detrás de los centros de rehabilitación clandestinos. Estas clínicas, que deberían brindar atención médica adecuada, operan al margen de la ley y han sido objeto de múltiples clausuras, revelando condiciones deplorables, torturas y abusos por parte de personal no capacitado, afectando a personas en búsqueda de tratamiento para adicciones.
Las autoridades han intensificado la vigilancia en estos lugares, encontrando métodos extremos de castigo y situaciones que dañan gravemente los derechos humanos. La AMC, junto con otras instituciones, advierte sobre el riesgo que representan estos centros y la necesidad de que las familias verifiquen la legalidad de los tratamientos. Se alienta a buscar alternativas seguras y reguladas para asegurar la salud de quienes necesitan ayuda.