
China acusó a Estados Unidos de usar rumores y difamaciones para justificar el embargo y las sanciones contra Cuba. La portavoz Mao Ning defendió la soberanía de la isla, rechazó las acusaciones sobre supuestas instalaciones de inteligencia chinas y rusas, y pidió a Washington levantar de inmediato las medidas de presión, al considerar que son ilegales y perjudiciales.
Las declaraciones surgieron tras los señalamientos de Marco Rubio ante el Senado, donde vinculó a Cuba con el terrorismo y afirmó que representa una amenaza para Washington. Pekín sostuvo que el bloqueo ha dañado durante décadas la economía y el bienestar cubano, mientras La Habana rechaza las acusaciones y denuncia un aumento de la presión estadounidense bajo la administración de Donald Trump.