
Las clínicas clandestinas de rehabilitación en Quito han sido objeto de operativos que han expuesto una alarmante realidad de abuso y negligencia. En lo que va del año, seis centros han sido clausurados, sumándose a 24 cierres en 2025, un notable aumento en comparación con los diez del año anterior. Estos lugares, disfrazados de centros médicos, han sido encontrados operando en condiciones deplorables, poniendo en riesgo la vida y los derechos de sus internos.
Durante las intervenciones de la Agencia Metropolitana de Control (AMC), los agentes encontraron escenas desgarradoras que incluían maltratos físicos y condiciones insalubres. Testimonios de los internos revelaron que muchos eran capturados y llevados en contra de su voluntad. En algunos casos, se identificaron prácticas de tortura, incluida la asfixia y descargas eléctricas. La situación se complica aún más al descubrir que estos centros a menudo ocultan a personas requeridas por la justicia, así como a personas desaparecidas.
El AMC, en colaboración con la Agencia de Aseguramiento de la Calidad de los Servicios de Salud y la Policía Nacional, adelanta operativos para identificar y clausurar estos lugares. Se advierte a las familias sobre la importancia de buscar tratamientos legales y registrados, ya que muchos centros clandestinos aprovechan la desesperación de quienes buscan ayuda para sus seres queridos, cobrando sumas exorbitantes por servicios que terminan en sufrimiento y abuso.