
Los Comedores Comunitarios del Municipio de Quito se han convertido en espacios donde se brinda no solo alimento, sino también apoyo emocional a personas en situación de vulnerabilidad. Actualmente, el municipio administra tres comedores en Calderón, Conocoto y San Bartolo, que diariamente garantizan comida caliente y nutritiva para aquellos que más lo necesitan, incluyendo familias de escasos recursos y adultos mayores. Mercedes Molina, de 75 años, destacó la importancia de estas instalaciones al proporcionar alivio y compañía a quienes enfrentan dificultades económicas y emocionales.
Las instalaciones no solo se enfocan en la alimentación, sino que también ofrecen actividades recreativas y talleres que promueven la salud mental y el bienestar social. En San Bartolo, por ejemplo, se cuenta con un espacio amplio y un huerto donde los usuarios participan en la siembra y cosecha de vegetales, lo que enriquece su dieta y fomenta un sentido de comunidad. Este enfoque integral se refleja en historias como la de Lucía, una joven estudiante que asiste al comedor con su familia y siente un gran alivio al recibir el apoyo necesario para continuar sus estudios.
Los Comedores Comunitarios, liderados por la Unidad Patronato Municipal San José, están diseñados para atender a las necesidades básicas de personas en condiciones difíciles. Con una proyección de aumentar la cantidad de comidas servidas en 2026, estos espacios buscan ir más allá de la alimentación, respondiendo a la pobreza y soporte en diversas áreas como nutrición, psicología y trabajo social. Cada comedor atiende, en promedio, a 100 personas diarias, ofreciendo no solo una comida, sino también compañía y esperanza a aquellos que asisten.