
La reciente expulsión de la misión diplomática cubana en Quito ha intensificado la tensión entre Ecuador y Cuba. El presidente Daniel Noboa afirmó que el gobierno identificó injerencias en actividades políticas y potencial espionaje por parte de los diplomáticos cubanos. La situación se agravó con la quema de documentos en la sede diplomática tras la orden de desalojo.
Cuba calificó la acción del gobierno ecuatoriano como una medida hostil y arbitraria, afectando las históricas relaciones de cooperación entre ambos países. La crisis se ha desatado en un contexto de disminución en las relaciones bilaterales y ha suscitado interrogantes sobre el resguardo de la información diplomática y las actividades de inteligencia que pudieran haber tenido lugar.