
Sectores militantes de la izquierda cubana rechazaron el nuevo paquete de 176 reformas económicas impulsado por La Habana. Denuncian que las medidas, aprobadas con rapidez, pueden abrir la isla al capital financiero y aumentar la desigualdad, mientras exigen más debate popular sobre cambios que, aseguran, se decidieron desde arriba sin consulta a las bases del Partido Comunista.
La polémica también alcanzó a Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto y guardaespaldas de Raúl Castro, señalado como interlocutor en contactos con Estados Unidos pese a no tener cargo formal. Críticas internas lo acusan de asumir un rol público sin legitimidad institucional, en medio de llamados a discutir abiertamente las reformas y a preservar la unidad del régimen.