
Estados Unidos puso fin al periodo de gracia para empresas extranjeras que operan en Cuba y activó sanciones contra entidades vinculadas a sectores clave como energía, defensa, minería y finanzas. La medida, impulsada por Donald Trump, obliga a las compañías a romper lazos con el Gobierno cubano para evitar represalias inmediatas.
La decisión se suma a nuevas sanciones financieras contra Miguel Díaz-Canel, familiares de Raúl Castro y organismos de seguridad de la isla. El impacto ya se refleja en la salida de aerolíneas, navieras, hoteleras y una minera, en medio de una creciente presión sobre la economía cubana y fuertes tensiones diplomáticas.