
Ecuador se enfrenta a un invierno intenso en 2026, con inundaciones y deslizamientos afectando a gran parte del territorio. La Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos reporta 987 eventos adversos hasta finales de febrero, impactando a más de 11,600 personas. La repetición de estas emergencias han sido atribuidas a la ocupación de zonas de riesgo y el cambio climático, reflejando un patrón recurrente.
Expertos en gestión de riesgos señalan que la vulnerabilidad social y territorial agrava la situación. Las desigualdades en el territorio y la falta de planificación son factores cruciales, sumándose a la intensificación de las lluvias debido a fenómenos climáticos como El Niño. Sin una adecuada gestión y ordenamiento territorial, se prevén más emergencias en el futuro, repitiendo el ciclo cada año.