
El conflicto entre Estados Unidos e Irán se intensificó el 28 de febrero de 2026 con ataques militares coordinados por parte del ejército estadounidense e israelí en varias ciudades iraníes. Washington lanzó la Operación Furia Épica, cuyo objetivo es neutralizar amenazas nucleares y enviar un mensaje al pueblo iraní. Esta situación plantea un escenario de confrontación prolongada y crítica en Medio Oriente.
Irán reaccionó rápidamente, lanzando misiles y drones hacia Israel y bases estadounidenses en el Golfo, describiendo sus acciones como represalias legítimas. La guerra tiene el potencial de extenderse por semanas o meses, con implicaciones profundas para la política iraní y la estabilidad regional. Además, la incertidumbre sobre los mercados energéticos podría afectar economías tan distantes como las de América Latina.