
La justicia española evalúa la extradición de Wilmer Chavarría, alias Pipo, capturado en Málaga en 2025 y señalado como presunto cabecilla de Los Lobos. Ecuador lo reclama por una condena de 16 años por homicidio, mientras Estados Unidos lo solicita por narcotráfico y terrorismo. El caso abrió una disputa judicial y diplomática entre los tres países.
Pipo rechazó ser enviado a Ecuador y alegó ante la Audiencia Nacional que allí afrontaría una sentencia de muerte y que sería eliminado en prisión. El ministro ecuatoriano John Reimberg prefirió su entrega a Estados Unidos por motivos de seguridad y por la posible información que aportaría sobre redes criminales y vínculos políticos en Ecuador.