
La FIFA anuló la expulsión de Folarin Balogun y le permitió jugar los octavos de final ante Bélgica en el Mundial 2026. La decisión desató críticas internacionales por una presunta llamada de Donald Trump a Gianni Infantino. El caso, bautizado como Balogun Gate, elevó las sospechas sobre la independencia del organismo y su manejo disciplinario durante la competición.
La Federación Belga impugnó la habilitación del delantero y pidió una copia de la resolución para conocer los fundamentos legales del cambio. Joseph Blatter cuestionó que una roja pueda borrarse por presiones telefónicas de líderes políticos. La polémica abrió una crisis de credibilidad en la FIFA, mientras crecen las exigencias de transparencia y explicaciones formales.