
El 27 de enero de 2026, la Defensoría del Pueblo de Ecuador emitió un pronunciamiento fundamental sobre el agua potable en Guayaquil. Tras un minucioso análisis de informes técnicos y resultados de laboratorios acreditados, se confirmó que el agua distribuida en la ciudad cumple rigurosamente con la norma INEN 1108, la cual establece estándares claros de seguridad y potabilidad para el agua. Esta declaración es particularmente importante tras las múltiples denuncias ciudadanas sobre la calidad del agua en la región.
La investigación realizada se basó en la verificación cruzada de datos provenientes de distintas entidades competentes, lo que garantizó la neutralidad y confiabilidad de las conclusiones. Se enfatizó que no existen fundamentos científicos que apoyen afirmaciones sobre la inseguridad del agua potable. Además, se destacó el esfuerzo de la EMAPAG y la concesionaria Interagua, quienes realizan un control exhaustivo mediante el análisis de miles de muestras al año, reafirmando así el cumplimiento de los estándares establecidos por la Organización Mundial de la Salud.
A pesar de la claridad en los resultados, las autoridades hicieron un llamado a la ciudadanía para mantener las instalaciones internas y los dispositivos de almacenamiento de agua en condiciones adecuadas, ya que la calidad del agua podría verse afectada después de ingresar a los hogares. La Defensoría del Pueblo instó a los ciudadanos a confiar en los resultados oficiales y a mantenerles informados sobre la importancia de estas evaluaciones y su impacto en la salud pública, en un contexto donde el acceso a agua potable segura es vital para la población guayaquileña.