
Guayaquil llega a las elecciones de 2026 sin una fuerza capaz de ordenar el voto como durante décadas. El socialcristianismo perdió su hegemonía en 2023 y, tres años después, ni el bloque ganador ni el derrotado llegan completos. La contienda se reparte entre varias candidaturas que buscan reconstruir mayorías en un tablero político desalineado.
La Revolución Ciudadana impulsa a David Norero, cercano a Aquiles Álvarez, tras sustituir a Juan Pablo Molina. El PSC mantiene a Andrés Roche; Mónica Luzárraga compite en el espacio de izquierda con una alianza propia, y Cynthia Viteri representa a ADN. Ninguna candidatura parece asegurar por sí sola un dominio claro sobre la ciudad.