
El 19 de marzo de 2026, Irán llevó a cabo las primeras ejecuciones de personas condenadas por su participación en las protestas antigubernamentales de enero. Los tres hombres, identificados como Mehdi Ghasemi, Saleh Mohammadi y Saeid Davudi, fueron ahorcados en la ciudad de Qom tras ser sentenciados a muerte por el delito de moharebeh, que implica enemistad contra Dios.
Las protestas que estallaron en enero exigían el fin del régimen de la República Islámica y resultaron en la muerte de miles, con informes de al menos 3,117 víctimas oficialmente reconocidas. Sin embargo, las ONG sostienen que la cifra real podría ser mucho mayor. La situación en Irán sigue siendo crítica, con una intensa represión y crecientes críticas internacionales.