
Entre el 21 y 23 de febrero de 2026, Quito vivió incidentes de justicia por mano propia que han reavivado el debate sobre la legítima defensa. El primer suceso involucró a un grupo de repartidores que, tras un robo de motocicleta, localizaron al sospechoso. A pesar de la intervención policial, la multitud agredió al individuo, que fue liberado por falta de denuncia formal.
El segundo hecho ocurrió en Turubamba, donde taxistas atraparon y agredieron a un supuesto ladrón, causando que sufriera graves quemaduras. Aunque este hombre está bajo custodia en el hospital, la víctima no ha presentado denuncia. Expertos advierten que las reacciones civiles que exceden la amenaza inminente pueden tener consecuencias legales serias según el Código Penal de Ecuador.