
La historia de Gustavo Velásquez en la música comenzó en 1968, cuando cantaba baladas y boleros en una discoteca del barrio San Blas, en el centro de Quito. Esa noche, Don Medardo Luzuriaga lo escuchó y quedó convencido de que debía sumarse a su orquesta, aunque todavía no cantara cumbia.
Gustavo aceptó el reto después de escuchar una frase que quedó en la memoria de la familia Luzuriaga: la cumbia era lo mismo, pero bailando. En su primer disco con Don Medardo y sus Players grabó dos baladas y una cumbia, y poco después pasó a ser la voz principal de la agrupación.
Con esa etapa consolidó una carrera de casi dos décadas, grabó más de 400 canciones y participó en 37 producciones discográficas. Más adelante siguió como solista, y su legado continúa con el álbum Gustavo Vive, proyecto en el que su hijo Ángel Velásquez debuta como cantante e interpreta las canciones que inmortalizaron a su padre.