
Las derechas gobiernan hoy en varios países de Sudamérica, pero no han logrado articular una agenda común ni una identidad política regional. Expertos en relaciones internacionales y ciencia política coinciden en que comparten rasgos económicos y vínculos con Estados Unidos, aunque sus liderazgos, prioridades y estilos de gobierno son distintos, desde perfiles liberales hasta modelos más autoritarios y centrados en seguridad.
El giro conservador ocurre en un contexto menos favorable que la antigua Marea Rosa, con economías más débiles y mayor presión electoral sobre gobiernos como los de Javier Milei y Daniel Noboa. Analistas advierten que la promesa de orden y seguridad puede sostener respaldo inmediato, pero el desgaste por políticas económicas impopulares y el riesgo de erosionar instituciones democráticas pondrán a prueba su permanencia.