
Cada noche, cuando la ciudad de Quito descansa, el Metro de Quito realiza un crucial mantenimiento de sus rieles. Este trabajo, conocido como reperfilado, se lleva a cabo en los 44 kilómetros de vía férrea con el objetivo de asegurar la seguridad y confort de los pasajeros. Las labores se efectúan en Talleres y Cocheras, utilizando maquinaria especializada para garantizar que la infraestructura se mantenga en óptimas condiciones.
El proceso de reperfilado implica el uso de amoladoras ferroviarias que permiten pulir el metal de los rieles, eliminando irregularidades que se generan con el uso constante de los trenes. Este mantenimiento no solo mejora la suavidad del desplazamiento de los trenes, sino que también reduce las vibraciones y prolonga la vida útil de la infraestructura, lo que es fundamental para la operación eficiente del sistema.
Este mantenimiento es ejecutado por un equipo internacional de especialistas, quienes colaboran con el personal técnico del Metro de Quito. Gracias a la experiencia y supervisión rigurosa, el Metro garantiza altos niveles de seguridad y confiabilidad, cuidando cada detalle de su infraestructura mientras la ciudad duerme.