
Daniel Noboa reemplazó el Plan Fénix por el Plan Nacional de Seguridad Integral 2025-2029, un documento que por primera vez fija objetivos, líneas estratégicas y resultados esperados para las entidades de seguridad. El giro deja atrás una hoja de ruta reservada y sin indicadores públicos, y reconoce de forma implícita las críticas sobre la falta de evaluación del esquema anterior.
El nuevo plan amplía el enfoque más allá de militares y policías, incorpora a SNAI, Gestión de Riesgos y el Centro Nacional de Inteligencia, y mantiene a las Fuerzas Armadas en las cárceles hasta 2027. También incluye amenazas como crimen organizado, minería ilegal, corrupción y ciberseguridad. Expertos advierten que ahora el desafío será convertir el plan en resultados medibles y sostenidos.